Las aves marinas se encuentran entre los grandes migrantes del reino animal, ya que a lo largo del año recorren miles de kilómetros entre sus zonas de nidificación y sus zonas de alimentación fuera de la época reproductiva, cruzando océanos enteros y, en algunos casos, ambos hemisferios. Estos viajes extraordinarios, esenciales para la supervivencia de muchas especies, se ven cada vez más amenazados por los obstáculos creados por las actividades humanas.

Birdlife International

Birdlife International

 

En la actualidad se han identificado seis grandes rutas migratorias marinas globales, las denominadas «rutas migratorias marinas», que atraviesan los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Estas rutas están fuertemente influenciadas por los vientos dominantes y las corrientes oceánicas, lo que permite a las aves reducir el gasto energético durante sus largos viajes. Dado que pasan gran parte de su vida en mar abierto y en aguas internacionales, comprender sus movimientos es esencial para promover iniciativas de conservación a escala global.

 

Macaronesia, compuesta por los archipiélagos de Madeira, las Azores y las Canarias, alberga algunas de las colonias de aves marinas más importantes del Atlántico, lo que la convierte en un territorio fundamental para diversas especies nidificantes. Entre las aves marinas que anidan en el archipiélago se encuentran:

 

  • Cagarra (Calonectris borealis)
  • Freira-da-madeira (Pterodroma madeira)
  • Freira-do-bugio (Pterodroma deserta)
  • Roque-de-castro (Hydrobates castro)
  • Alma-negra (Bulweria bulwerii)
  • Patagarro (Puffinus puffinus)
  • Pintainho (Puffinus lherminieri)
  • Calca-mar (Pelagodroma marina)
  • Painho-de-monteiro (Hydrobates monteiroi)
  • Painho-de-cauda-forcada (Hydrobates leucorhous)
Hugo Blanco

Estas especies desempeñan un papel ecológico fundamental en los ecosistemas marinos y constituyen importantes indicadores del estado de conservación de los océanos.

 

Al ocupar niveles elevados de la cadena alimentaria y recorrer vastas áreas marinas, contribuyen a la comprensión de los cambios en los ecosistemas oceánicos, incluidos los impactos de la contaminación, el cambio climático, la escasez de alimento y la degradación de los hábitats marinos.

 

La creciente amenaza de la contaminación lumínica

 

Debido a su comportamiento nocturno, estas especies dependen de la oscuridad natural para orientarse durante el vuelo. Al tener unos ojos muy sensibles, suelen verse afectadas por la contaminación lumínica, que puede deslumbrarlas y desorientarlas, lo que compromete su capacidad de orientación.

 

Cuando se ven atraídas por las luces urbanas, muchas chocan contra edificios, postes o vehículos y acaban cayendo al suelo, lo que las hace vulnerables a ser atropelladas, a ser presas de gatos y ratas, a la caza ilegal e incluso a la deshidratación. Las crías, menos experimentadas y en su primer vuelo hacia el mar, son las más afectadas por este problema.

 

La expansión urbana y el aumento de la iluminación artificial inadecuada convierten la contaminación lumínica en una amenaza creciente para estas especies ya de por sí vulnerables. Saber dónde se produce la contaminación lumínica y comprender sus impactos es fundamental para implementar soluciones de conservación eficaces.

 

El papel del proyecto LIFE Natura@night

 

El proyecto LIFE Natura@night trabaja para reducir los impactos de la contaminación lumínica sobre la biodiversidad, promoviendo soluciones que concilian la seguridad, la eficiencia energética y la conservación de la naturaleza.

 

En el marco del proyecto, se han desarrollado diversas acciones para mitigar este problema, entre las que se incluyen:

 

  • Apoyo a la elaboración de planes directores de iluminación del municipio
  • Implementación de soluciones de alumbrado público más sostenibles y respetuosas con la biodiversidad
  • Creación del premio «Noite com Vida», que distingue las buenas prácticas de iluminación de entidades privadas
  • Sensibilización de las entidades públicas, privadas y de la población

 

En este Día Mundial de las Aves Migratorias, recordamos que proteger la noche es también proteger las rutas migratorias, los océanos y la biodiversidad que depende de ellos. Pequeños cambios en la forma en que iluminamos nuestras ciudades pueden marcar una gran diferencia para millones de aves que, cada año, cruzan el planeta guiadas por la oscuridad natural.