El seguimiento de las colonias de aves marinas que anidan en el archipiélago sigue siendo uno de los ejes principales de los trabajos de conservación en curso. Este seguimiento sistemático es fundamental para comprender la dinámica de las poblaciones, evaluar el estado de conservación de las especies e identificar las principales amenazas a las que se enfrentan a lo largo de su ciclo reproductivo. Mediante diferentes metodologías, es posible cuantificar el éxito reproductivo y recopilar datos esenciales para orientar las acciones de conservación.
Sin embargo, los resultados de este seguimiento revelan retos importantes. En muchos casos, las aves regresan a tierra para reproducirse, pero en numerosas ocasiones no logran completar con éxito este proceso. Este fenómeno es el resultado de un conjunto de factores interrelacionados, de naturaleza ambiental, ecológica y antropogénica, que afectan directamente a la capacidad de las aves marinas para criar descendencia viable.
Entre las principales causas destacan los cambios en los ecosistemas marinos, asociados al cambio climático, que han modificado los patrones de productividad del océano y reducido la disponibilidad de alimento en las proximidades de las zonas de reproducción, sobre todo durante el período crítico de alimentación de las crías. La escasez de alimento compromete la condición física de los adultos y disminuye la probabilidad de supervivencia de las crías, aumentando las tasas de mortalidad aún en las primeras fases de desarrollo.
Otro factor determinante para el fracaso reproductivo es la depredación, en particular por parte de especies introducidas. La presencia de gatos, perros y roedores en las islas constituye una grave amenaza para las colonias de aves marinas, ya que estas especies se alimentan de huevos, crías y, en algunos casos, adultos. La vigilancia mediante cámaras ha confirmado la presencia frecuente de estos depredadores en las zonas de nidificación, lo que pone de manifiesto la presión constante a la que están sometidas las colonias. Además de la depredación directa, la mera presencia de estos animales provoca perturbaciones, estrés y abandono de los nidos, lo que compromete la incubación de los huevos y el desarrollo de las crías.
La degradación de los hábitats de nidificación es también un factor importante. La pérdida de calidad y disponibilidad de lugares adecuados para la reproducción reduce las opciones de las aves y aumenta la vulnerabilidad de los nidos a la depredación y a las condiciones meteorológicas adversas. Estas presiones se agravan aún más si se tienen en cuenta las características biológicas de las aves marinas, que tienen ciclos de vida largos, maduración sexual tardía y una productividad anual reducida, limitada a la puesta de un solo huevo por temporada reproductiva. Por lo tanto, cualquier pérdida significativa en un ciclo reproductivo puede tardar varios años en ser compensada por la población, y las perturbaciones sucesivas pueden conducir a un marcado descenso de la población.
Ante este escenario, el compromiso con la conservación se mantiene firme a través de proyectos como LIFE Natura@night y BESTLIFE2030 STOP Predators. El trabajo sobre el terreno, junto con la supervisión continua y el uso de nuevas tecnologías, es esencial para identificar amenazas, evaluar impactos e implementar medidas de protección eficaces. Al mismo tiempo, es fundamental promover un desarrollo sostenible y responsable que garantice la preservación de las aves marinas y sus hábitats, asegurando la viabilidad de estos ecosistemas para las generaciones futuras.