Entre el 23 de octubre y el 5 de noviembre, Madeira volvió a recibir a las brigadas científicas de la campaña «Salve uma Ave Marinha» (Salva un ave marina). A lo largo de 17 recorridos nocturnos realizados por la costa este de la isla, los equipos patrullaron las carreteras en busca de aves marinas desorientadas, un fenómeno común en esta época del año debido a la contaminación lumínica que afecta especialmente a las crías de cagarra (Calonectris borealis) en sus primeros vuelos.
En la iniciativa participaron 133 voluntarios, entre ellos 89 voluntarios regionales, 16 voluntarios internacionales procedentes de Portugal continental, España, Bélgica, Letonia y Nueva Zelanda, 16 técnicos municipales de Machico y Santa Cruz, además de 6 becarios y 6 técnicos de SPEA Madeira.
Durante estas dos intensas semanas, SPEA Madeira impartió varios cursos de formación en biología y conservación, abordando temas como los sistemas de información geográfica (QGIS), los insectos y murciélagos de Madeira, las metodologías de muestreo, las aves marinas y sus amenazas, y las técnicas de censo de aves. Los voluntarios también recibieron formación en línea sobre la metodología de las brigadas, así como sobre buenas prácticas de seguridad e higiene, reforzando así el componente educativo y científico del proyecto.
Además de las patrullas y las formaciones, la campaña incluyó momentos de descubrimiento y convivencia, como una visita al Museo de la Ballena, en Caniçal, y al área protegida de Pico do Facho, en Machico. La clausura de las brigadas se celebró con un picnic en el Parque de Santa Catarina, que reunió a voluntarios y técnicos en un ambiente distendido.
El esfuerzo conjunto dio como resultado el rescate de 13 aves marinas —12 cagarras y un roque-de-castro—, aunque uno de los alcatraces no sobrevivió.
Más allá de salvar aves, las brigadas reforzaron el espíritu de comunidad y cooperación, promoviendo la sensibilización medioambiental y atrayendo a nuevos participantes para la conservación de la biodiversidad de Madeira.